Confesiones de una ex-scort: irreversible

El siguiente Confesiones de una Ex Scort, es un ejercico creativo sugerido por mi jefe. Así que para entenderlo va tener que ser leído desde el final hacia el principio. Surgió de una reunión de pauta donde en la palestra quedo un comentario acerca de la estructura de guión de la película IRREVERSIBLE protagonizada por esa yegua italiana llamada Mónica Bellucci.
Así que como nunca voy a necesitar de vuestros sardónicos y asertivos comentarios. Por cierto el tema es el sadomasoquismo.

Para sexchile.cl Gianina Camaras.

No importa . Al fin y al cabo he reunido el dinero para independizarme.

Violada. Algo golpeada. Meada. Medio desnuda. Los calzones a la altura de las rodillas. Ante mis ojos un condón recién usado.

Y siento su descarga en mis tetas.

Lanza su último quejido. Jalo de la cuerda y sus huevos están rojos de dolor. Una linea morada les decora. Siento que su bella callampa parece estallar. La masajeo con mi lengua. Me escupe. Me grita. Yo introduzco mi dedo índice en su culo velludo y húmedo. Jalo fuerte de las cuerdas. Sus huevos son roca dura. Su callampa parece girar dentro de mi boca. Soy una perra. Las perras no tienen boca. Tienen hocico. Esto es brutalidad y animales calientes buscando en el sexo la muerte. El dolor. Soy una perra. Tengo en mi hocico su callampa. Me gusta.

Lo chupo. Lo lamo. Y el meado sigue cayendo de su verga erecta. Aún mantengo la venda en mis ojos. Aunque descorrida. Esta mojada de su meado. Limpio. El lápiz labial se diluye junto al rimel. Que importa. Me han reventado el culo. Me friccionaron la concha. Me mordieron el clítoris casi al punto de ser apuntado. Me gusta este viaje en caída al placer. Me pagan. Disfruto el momento. Me pagan. Esto no es un trabajo. Me pagan bien. Esto no es un trabajo. Soy una puta. Lo tengo claro.

- Quiero mearte – dice.

Masajeo sus huevos y siento el tibio chorro. Apenas salobre. Pongo mi lengua y algunas gotas se van a mis papilas gustativas acostumbradas al semen y los jugos vaginales.

Saca su verga de mi culo. Siento su condón deslizándose después de su verga. Me lo lanza a la cara. Me duele el culo me ha dado duro. Introduzco mis dedos y percibo algo mas que lubricación y semen. Es sangre. Su consistencia tibia ensucia mis uñas. Da lo mismo. Me he corrido. Y he llegado al orgasmo por el culo. Me gusta estar casi prolapsada. Su verga es depositada en mi boca. Me gusta. Tiene olor y sabor a hembra en celo. Yo soy la caliente.

Lanza mi cuerpo al suelo. Mi cara golpea contra el suelo. Grito. No parece preocuparle. Me pone en cuatro y mete su verga en mi culo. No lo ha lamido. Apenas escupe su mano e introduce sus babas en mi ojete. Aprieto la cuerda en sus pelotas. Gime pero es fuerte y aguanta. Mete la punta y puja fuerte y da con todo su pico en mi culo de puta.

- Ladra – me ordena.

Y yo ladro.

Mis manos están atadas a un poste. Me hace daño pero no me quejo. El solo hecho de saber lo que mi vulva alberga se transforma en un bálsamo de placer inconmensurable. Él es una verga perversa que se deleita pellizcando mis pezones, azotando mis nalgas con sus manos y lo alterna con tirones de cabello.

- Te duele – me pregunta al oído casi con ternura y cinismo. Cruel.

- Si – digo con voz ahogada y quejumbrosa.

-Que bueno – dice y larga una carcajada antes de morder mis labios. Rojos. Si… de un rojo de maraca absoluta.

Lleva mis manos hasta un madero largo y viejo. El piso es sucio. Hay algunos trapos y ropa vieja amontonada. Un olor a encierro y polvo inunda mis narices. Mis calzones blancos apenas han bajado. Él me abofetea y se masturba. Toma mis manos en unas cadenas. Las cuelga en un clavo viejo y oxidado. Así quedo con algo de ropa explicita a medio romper. Mis calzones casi abajo. Mis piernas abiertas y recibiendo esa verga que es hierro caliente. Me penetra fuerte. Soy un objeto. Introduce su mano en mi boca hasta provocar una arcada y mientras la mete pellizca mis pezones.

Mientras le amarro los huevos y me exige que mas fuerte, él lame mi concha. Muerde mi vulva. Introduce sus sucios dedos y pellizca mi clítoris. Lo muerde. Fuerte. Lanzo un grito y jalo del cordón con el que he amarrado su huevos. Pero lo dejo que siga lamiendo. Mordiendo. Lo dejo que me siga haciendo lo que quiera.

Jala mi cabeza hasta su verga. Pongo el condón. Esta algo blando y lo muerdo. Introduzco mi dedo índice en su culo y no encuentra resistencia. Su culo es velludo. Esta sudoroso. Y lo chupo. Su verga empieza a crecer de forma vertiginosa. Aprieto sus cocos velludos y gigantescos. No los acaricio. Los exprimo como si fuese un limón que no quiere dar su última gota. Lo chupo. Él me escupe. Sus babas corren por mi cuello. Por mis tetas. Con el pie masajea mi vulva húmeda y aún cubierta por el calzón.

Introduce sus dedos en mi concha. Me abofetea. Tira de mi pelo. Yo no puedo hacer nada. Tengo mis manos atadas con un cordel de rafia gruesa. Muerde mi teta derecha. Lo hace sobre la polera. Yo grito. Pido auxilio. Socorro. Me abofetea y me lanza al suelo. Me deja de rodillas. Mientras saca su verga me aclara mi situación.

- Estás sola…- y sonríe malevolamente.

Me hace pasar hasta un galpón interior. Oscuro. Apenas una ampolleta de baja intensidad se bambolea en un espacio dominado por cables, fierros y herramientas. Me toma por la cintura e introduce su lengua en mi boca. Rehuyo su lengua. Soy una puta… no su amante. Insiste y lo logra. Agarra mis manos con su fuerza de bruto y debo ceder a su lengua. También me puntea por sobre mi vestido. Siento sus manos rasgando mi piel. Sus manos son fuertes. Están sucias. Me estoy mojando.

Bajo de la camioneta. Mariano va detrás mío y silba. Lleva sus manos con guantes. Y golpea las latas de su especial refugio de pasión.

Acordamos el precio en el trayecto. Nunca he probado este tipo de practicas. Va siendo la hora que “me capacite” en otras técnicas.

- Acepto – le digo con una sonrisa temblorosa. Él mantiene firme el volante. Desliza una mano hacia mi entrepiernas. Batuco es como un paraje de Texas… como los de la mascare de Texas. Él sonríe.

Levanta una ceja como dando a entender cuál es el problema. Yo pongo mi cara de pensar. De que de tiempo de pensar. Solo un poco.

- Si aceptas te pago 100 mil por la hora – dice Mariano.

- Es qué nunca lo he echo – le digo.

Mariano hace un alto cerca de una laguna. Me hace salir y se apoya de espaldas en su camioneta. Enciende un cigarrillo. Me larga otro a mí. Lo acepto. Hombre fornido. Grueso. Parece jugador de rugbby. Lleva un poco de barba y el cabello corto. Parece luchador de la WWF pero con mejor dicción y algo de cerebro.

- ¿Has echo sadomasoquismo? – mientras deja escapar una bocanada de humo y me hace ingresar al vehículo.

Hablamos un poco mientras deduce mi precio. Bebo rápido mi café. Él hace lo propio con su jugo de piña. Cruzamos la puerta y le digo que bueno. Y él me dice cuanto. Yo respondo que 40 mil y él insiste en profundizar la tarifa y yo explico que implica sexo oral y contactos con posiciones y condón. Él me dice que cuanto sale algo más.

- ¿Cómo qué? – sonríe, enciende el motor y mientras me acomodo en el asiento enfila hacia Batuco.

Brian J.C se alejo en el automóvil. No me importaba. Mariano me invitó un café a una estación de servicio. Estoy algo confundida. Vestida como pendeja ecológica y sin trabajo. Por lo menos Brain J.C no jugo al sicario hollywoodense y simplemente me dejo botada en la autopista.

- No puedo hacerle nada señorita Titi… vayase y no aparezca nunca más donde mi tío – dijo Brian J.C. Yo estaba en el suelo llorando. La sombra de un tipo me cubrió.

- No porque sea puta vas a matar a la mina…-

Brian J.C, se mantuvo firme en el volante. Guardo la Smith &Wesson. Y encendió el motor. El tipo me levantó y me invitó a componerme algo a una estación de servicio en la autopista. Yo lloraba. ¿Tan explicita soy que aún con ropa holgada y muy neo hippie parezco puta?.

Brian J.C me lanza por la puerta y apunta con al pistola. Esta nervioso. Es un bruto. Un subnormal. Pero no es una mala persona. Apenas alguien con elc erebro de una ameba al servicio de dos milicos reconvertidos a proxenetas.

- Brian… no eso no…déjeme aquí yo me las arreglo pero no me dispares – le dije suplicando desde el suelo.

Brian J.C conduce impertérrito. Le suplico. Me ofrezco. Le digo que se lo chupo y que me la puede meter sin condón. En fin… cualquier recurso es válido para salvar mi lindo culo blanco.

Bajamos por la escalera de servicio. Es temprano. Poco movimiento. Evito gritar porque siento el cañón en mi cabeza. Además la mayoría d ella gente que trabaja en el edificio está coimeada por los milicos. Brian J.C me mete a la fuerza al auto. Y me dice

- Tranquilita señorita Titi… -. No sé donde me lleva.

Así que recibo un golpe de puño en mi estomago por parte de Emilio. Bernardo ríe. Brian J.C observa junto a la nana y las chicas. Ellas hacen como que no ven nada. La nana sonríe. Estoy en el suelo llorando.

- Ya hueón llevate a la mina y ya sabí el trabajo que hay que hacerle – dijo Bernardo – y espero que esto les sirva de lección maracas de mierda… las hueonas vivas no se hacen ricas a costa de mis clientes – . Brian J.C me toma fuerte y cierra la puerta de un solo golpe.-

Digo que lo hice una sola vez y fue porque el tipo quería tirar sin condón – dije sentada en el sillón frente a Bernardo y Emilio.

- Y vó esperai que te creamos hueona – dice Emilio.

- Solo espero que me deje salir para no volver, Don Emilio – dije.

Bernardo lanza un grito y llegan la nana, las chicas y Brian J.C.

- Esta hueona se va ir bien maquineá de acá porque se quizo hacer la viá con nosotros… – dice Bernardo. Emilio se levanta y se dirige hacia mí.

- Puta de mierda – dice.

Entro al departamento. Ando con esa sensación de ser un personaje secundario en una película de gansters. De esos que se terminan probando los zapatos de cemento en el agua. Me abre la nana, una vieja seca y con bigotes canos.

- DON BERNARDO… AQUÍ LLEGÓ LA TITI – dice con un dejo irónico.

Bernardo es el más sofisticado y cruel de mis proxenetas. Se acerca hasta mí y me dice al oído:

- te pillamos hueona -

- ¿Qué pasa? – digo.

- Así que le cobrai extra a los clientes por que te lo metan en el culo, hueona – dice irónicamente Bernardo.

- Mi sobrino te echo al agua – dice la nana mientras cierra la puerta y se dirige a la cocina.

- Estai fuera cabra… pero bien fuera…. – recalca Emilio.

- ¿Cuánta plata juntaste, hueoncita? – dice Bernardo.

Allí estoy. Frente a dos ex CNI. Vestida como mina hippie cuica.

Acepte lo que me propuso Renatte. Ella se comunicó con el local y dijo que no podía ir hoy por qué estaba con la roja y a ella no le gusta trabajar así. La nana acepto su excusa. Tomé el Metro y llegué al edificio. El conserje no me piropeo con sus frase s obvias y vulgares de siempre. Me miro y siguió leyendo La Cuarta.

- entre las dos podemos hacer muchos clientes – me recalcó Renatte. Sacando cuentas era factible. Ya tenía ahorrado lo mío y entre las dos aparte de llevarnos bien eramos conocidas en el circuito escort de Plaza Italia para arriba.

Bebí mi café escuchando la propuesta de Renatte. Ella manejaba telefonos de clientes y desde hacia poco tiempo empecé a practicar lo mismo. La universidad ya estaba pagada. Y con los trabajitos extras realizados a mis clientes había amasado un pequeño capital que me hacia tentadoras las ideas de Renatte.

- Y te lo digo flaca…estoy cansada de trabajar para esos viejos culiaos – sentenció Renatte.

Mientras me duchaba, Renatte insistía en la idea de la noche anterior. No paraba de hablar y de mirarme. No somos pareja. Pero no solo somos amigas. Es extraño. Me gusta.

Este es mi último día de trabajo en el Hot Girls Santiago. Renatte me convenció luego de un gran cunnilungis mutuo y un black kiss de esos que te ponen los pelos de la nuca tiesos. Renatte me convenció de independizarnos de los viejos de mierda.

Anoche no fui al gimnasio. Me masturbe motivada por mi amiga Carolita del facebook. Fue tanta la energía puesta en la deliciosa paja online que me trajo al recuerdo la forma en como salí de mi primer trabajo de escort. Una mezcla de película de Tarantino y mucho sadomasoquismo. Si lo vemos con atención es casi lo mismo que desenvolverse de manera anormal en al sociedad actual.

Autor

Gianina Camaras a escrito 40 artículos en www.sexchile.cl

PeriodiXta, EXXcritora y Warra por naturaleza.

4 Comentarios en “Confesiones de una ex-scort: irreversible”

  • javier escrito en 3 Febrero, 2010, 0:29

    me borraste de fb :(

  • Ñoñomir escrito en 3 Febrero, 2010, 23:34

    Inexplicablemente(…) te cerraron el fb, ¿o lo borraste tu?
    ¿Alguno otro en el cual encontrarte?
    Me hace gracia ñoñear contigo mientras todos te salivan encima. No es que yo no lo haga tampoco, solo que, no sé, me divierte más eso que el guashiita.
    Saludos.

  • Gianina Camaras escrito en 4 Febrero, 2010, 10:18

    Para javier y Ñoñomir y en genarl para quien lo lea: por segunda vez me cerraron la cuenta de facebook. No insistiré más para quienes quieran mantener algún nivel de contacto online conmigo esta es mi plataforma.
    Gianina

  • Luis Talamilla escrito en 4 Febrero, 2010, 15:55

    Hola Gianina como estay, espero ke bién, te escribo para mandarte saludos, cuanto lo lamento ke te hayan sacado de nuevo escribame en el facebook te voy a echar de menos

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